Historia de vida: Ser mujer afro argentina

Karina junto a su madre, Mameto.

Karina junto a su mamá, Mameto.

Karina Grossman es una mujer afro argentina. Viene de una familia fuerte, con una madre referente política y religiosa. Sus ancestros fueron esclavizados durante la época colonial y su familia lucha día a día para visibilizar a la comunidad afro en el país.

Pero no siempre fue fácil. De mamá afro argentina y papá judío, Karina fue victima de discriminación en la escuela y en los hospitales, los insultos como”chupetín de brea” y “negra” por su tez, la llenaban de enojo y odio, hacia su madre, Mameto y hacia su identidad.

“La primera diferencia la sentí en 2do grado de la escuela primaria por parte de mis compañeros con las cargadas en los recreos y en el aula. Mi reacción era pelearme pero lloraba mucho. Luego tuve otra situación en el secundario, con una docente y también la pasé mal”, dice Karina.

Fue durante el secundario, con la dulzura de un amor adolescente, que empezó aceptarse como afroargentina y empoderarse. Entendió y aceptó sus orígenes afro desde la aceptación y el orgullo.

“Conocer a mis familiares, tías, tíos y a mi abuelo, de 81 años, fue importante para mi. Los aprendí a querer, a escuchar sus historias y reconciliarme con ellos y conmigo”, reflexionó Karina.

Como mujer, tuvo que atravesar situaciones difíciles, ya que ser afro y mujer en la Argentina significa un doble estigma, asociado siempre a la prostitución y cosificación de la mujer, relegada a trabajos domésticos y sexuales. Hoy, desde el programa de Afrodescendientes de INADI, promueve los derechos de la comunidad afro en el país y ayuda a otras familias y mujeres a sentir orgullo de su descendencia.