Historia de vida: Ser mujer indígena

Carmen Burgos sonrie a la cámara

Carmen Burgos es una mujer indígena argentina, nacida en la comunidad Tolamayo, de Santa Catalina, Jujuy, en la frontera con Bolivia y Chile. Luego de terminar la escuela secundaria, viajó a Buenos Aires para estudiar abogacía y así luchar por la visibilización y los derechos de los pueblos indígenas.

Siendo muy chica, sufrió la discriminación en primera persona. “En mi infancia, el primer choque cultural que tuve fue cuando se festejaban las fiestas patrias con distintos personajes, pero ninguno que represente la labor indígena en la construcción histórica, me sentía muy triste y no quería participar”, contó.

La negación indígena en el proceso de independencia también se plasmaba en los manuales de historia que Carmen usaba para estudiar. “Recuerdo leer sobre los pueblos o mi pueblo siempre en pasado, por ejemplo, ‘los kollas eran’ y pensar que no era así, que estaba mal”, expresó.

De raíces kollas quechua, Carmen creció en su Jujuy natal entre tradiciones y costumbres, jugando al carnaval con primas y primos, y disfrutando de las humitas sabrosas en verano o los guisos de charqui en los fríos inviernos. Hoy, adulta, su cultura y los recuerdos de su infancia la atraviesan de pies a cabeza. Pero hay algo que, lamentablemente, quedó pendiente: el idioma.  “A mi mamá le dijeron que no hable el quechua, que era un idioma sin sentido, que lo mejor era hablar en español y así se fue perdiendo en mi familia”, reveló. “Hoy, existen políticas de reivindicación de los idiomas originarios”, agregó.

Con un fuerte compromiso y una gran fortaleza, Carmen trabaja hace más de 10 años en el área de Pueblos Indígenas del INADI para garantizar los derechos de los pueblos de todo el país y erradicar la discriminación.