Dictamen señaló que la confitería La Biela discriminó a dos jóvenes

Grupo de chicas besandose en modo de protesta frente a La Biela

Luego de fallidas conciliaciones, el INADI dictaminó que la confitería La Biela discriminó a dos jóvenes por acariciarse en público.

“¿Resulta necesario explicar a los empleados y autoridades de la Biela que las personas del mismo sexo, no sólo pueden gustarse y amarse como ha ocurrido a lo largo de la historia, sino que, además, tras una larga noche de discriminación y violencia bajo la regencia de morales unidimensionales, se pueden unir en matrimonio?”, advierte el texto del dictamen del INADI ante el caso de Belén Arena que fue expulsada del establecimiento junto a su pareja por brindarle una caricia en un momento de angustia, el año pasado.

Desde 1984, Argentina se encuentra obligada internacionalmente a respetar y garantizar el derecho de igualdad y no discriminación, teniendo su normativa nacional contemplada en la Ley 23.592, que rige desde 1988.

“El respeto por las diversidades debe ser un compromiso que nos convoque a seguir trabajando en contra de la estigmatización. Es importante tomar conciencia para construir una sociedad, no sólo más inclusiva, sino más libre y respetuosa. Desde el INADI trabajamos, día a día, arduamente para lograrlo”, declaró la directora de Asistencia a la Víctima del INADI, Analía Miskowiec.

El dictamen aborda el derecho de admisión, siempre en tela de juicio cuando se trata de un local privado, explicando que “no cubre o justifica la conducta”, ya que ese derecho “será ejercido legítimamente siempre que la exclusión se fundamente en condiciones objetivas, que no deben ser contrarias a los derechos reconocidos por la Constitución Nacional ni suponer un trato discriminatorio o arbitrario para las personas”, según se encuentra definido en el artículo 4 de la Ley 26.370.

Al tomar conocimiento de la decisión, Belén expresó: “La verdad es un alivio, está buenísimo y es muy importante, porque nosotros siempre somos el grupo más marginado en la sociedad y lo único que nos queda es el apoyo del Estado. Estas cosas hacen que te sientas menos desamparada”. Y destacó el valor de la denuncia: “A alguien que está pasando por lo mismo que yo pasé, le diría que no dude en que lo que está haciendo es lo correcto, que no permita que los de afuera le quiten su derecho”.