Libros prohibidos, memorias recuperadas

Unos 40 estudiantes del Centro de Educación Media (CEM) 46 participaron del taller Libros prohibidos, memorias recuperadas, dictado por la docente Adriana García Montero, del Instituto de Formación Docente de Bariloche y organizado por la delegación en Río Negro del Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (INADI). El encuentro se llevó a cabo en Salón de Usos Múltiples de la Unión de Trabajadores de la Educación Rionegrinos (Unter) el pasado viernes 9 de octubre en el marco de la Fiesta de la Palabra.

Al llegar al salón, los estudiantes se encontraron con gran cantidad de obras literarias que fueron censuradas a partir del Golpe de Estado de 1976, muchas de ellas destinadas al público infantil. “Libros que hacían
pensar, que cuestionaban el poder, libros de autores que denunciaban las injusticias sociales, otros prohibidos solo por haber sido escritos por afiliados al Partido Comunista y libros escolares entre otros. El
objetivo del encuentro es acercar los jóvenes a ese mundo literario, mostrándoles las obras que fueron prohibidas durante la última dictadura militar”, especificó la capacitadora Mariana Sulkes, del INADI Río Negro.

El taller comenzó con el relato de El corazón de Celeste, de Aida Bortnik, publicado en la revista Humor en junio de 1982. “Ese cuento fue publicado en plena dictadura: ¿era solo un cuento?”, cuestionó García Montero al término del relato.

Asimismo, la docente relató que a la editorial Centro Editor de América Latina, la más censurada durante la dictadura, le quemaron un millón y medio de libros en un baldío. También explicó que los Cuentos de Polidoro se vendían en los kioscos y no en las librerías para que “todos pudieran acceder, sin necesidad de meterse en ese mundo intelectual. El lema era Más libros para Más”.

A lo largo del encuentro, se leyó La Torre de Cubos, de Laura Devetach, y La Línea, de Beatriz Dourmec y Ayax Barnes. Por su parte, los estudiantes leyeron otros de los libros propuestos y se preguntaron cuál sería la razón por la que fueron prohibidos. Mientras tanto, Mónica González, del Instituto de Formación Docente, pasaba por los grupos para explicarles la cuestión gráfica y plástica de algunos libros.

Finalmente, se les mostró a los estudiantes los decretos de prohibición de determinados libros, otros decretos con exigencias a autores para eliminar o modificar ciertos fragmentos de cuentos y la Carta abierta a los padres argentinos, publicada en Revista Gente el 16 de diciembre de 1976.