30 años de Democracia

10 de diciembre de 1983. 10 de diciembre de 2013. Decir que se cumplen 30 años de Democracia ininterrumpida  en nuestro querido país, es apenas el  intento de sintetizar en una frase un lapso de nuestra historia que fue y es transitado con intensidad, emociones, marcha sin prisa y sin pausa en el destino común que busca, quiere y trabaja diariamente para consolidar nuestra identidad en torno a los ideales de igualdad, inclusión y ejercicio pleno de los derechos para todos los habitantes del suelo argentino.

En aquel 1983,  cuando los argentinos elegimos en las urnas, la pesada cortina de la dictadura  cívico – militar más cruel que hayamos conocido comenzaba a rasgarse para dejar ver las consecuencias en vidas, desapariciones, destrucción del sistema econòmico, educativo, cultural. Nada parecía haber quedado en pie, y sin embargo, aquella plaza del 10 de diciembre estuvo signada por la emoción del aire recuperado, la alegría y la esperanza. Todos estábamos hermanados en ese primer atisbo de libertad.

Se cerraba así no sólo la etapa de la dictadura más cruenta de la historia argentina, sino el largo ciclo de golpes de Estado que comenzó en 1930 con el derrocamiento de Hipólito Yrigoyen. Fue el triunfo definitivo de la institucionalidad democrática, que a pesar de las sombras y acechanzas, inauguró una etapa inédita en la política del país: la continuidad de los gobiernos elegidos por el voto popular sin las interrupciones impuestas por las dictaduras militares.

La vuelta de la democracia no fue casual o fortuita. Fue  el resultado de un largo proceso de resistencia al terrorismo de Estado en lo político, en lo social y en la lucha por los derechos humanos contra la dictadura y que, tras la derrota en la guerra de las Malvinas, derivó en esta construcción que no estuvo  exenta de dificultades, avances, retrocesos y nuevos avances.  Pero con una lección aprendida por el conjunto social: Nunca Más buscar su interrupción. Nunca Más la violación de la Constitución Nacional.

Desde el año 2003, con la Presidencia de Néstor Kirchner (2003-2007), primero, y desde la asunción en 2007 de Cristina, se advierte el afianzamiento de una política integral de Derechos Humanos, con la que se fortalecieron o impulsaron distintas políticas concretas en relación a la memoria histórica, la migración y el género, así como la implementación de las leyes del voto optativo a los 16 años, la Asignación Universal por Hijo, los nuevos juicios a represores, la aprobación del Matrimonio Igualitario, que constituyen ejemplos fundamentales del compromiso del Estado Nacional con las demandas sociales de distintos sectores por la plena vigencia y ampliación de sus derechos.

Hoy, la ampliación de derechos como ejes de todas las polìticas públicas ya es parte de un modelo de país y de sociedad. Tiene que ver con millones de argentinos que siempre soñaron con vivir  en democracia plena y que no quieren ninguna vuelta atrás. Y nos encontramos felices de formar parte de un modelo que deja de lado los intereses individuales en pos de un proyecto colectivo, uno que contempla a todos aquellos que estuvieron invisibilizados.

Treinta años de democracia y una década en la que se avanzó como nunca antes en materia de derechos humanos en nuestra historia . Y no solo para los argentinos, sino como dice la Constitución Nacional en su preámbulo, para todas las personas que habiten nuestro suelo.

Pedro Mouratian
Interventor del INADI